¿Has oído hablar del término “gaslighting”?
Probablemente sí. Su uso se ha vuelto cada vez más popular. Pero, ¿se usa correctamente?
A veces, términos psicológicos específicos de repente se vuelven populares y se utilizan, muchas veces, de manera incorrecta. A medida que la comunidad online sobre salud mental y el interés de los medios crece se favorece el aumento de la conciencia y la sensibilidad hacia las luchas que muchas personas enfrentan en su vida, pero al mismo tiempo conlleva la responsabilidad para los divulgadores de asegurarse que todas las etiquetas, palabras y conceptos se usan correctamente. Aunque siempre defendemos la importancia de la salud mental y de hacer que la psicología como ciencia sea más popular, el uso incorrecto de los términos perjudica a las personas que realmente luchan con estos trastornos.
Una de estas tendencias actuales es el aumento de la frecuencia de uso de la palabra gaslighting o luz de gas. No es necesariamente un concepto muy complejo, pero muchos malinterpretan su significado y cuándo debe aplicarse. Las relaciones realmente pueden sufrir si se da el gaslighting puesto que daña la percepción de uno mismo y del mundo que lo rodea. Este comportamiento puede destruir la confianza y, más a menudo de lo que parece, resulta en un ciclo interminable de abuso, duda y violación de tus propios límites. Así que puede ser interesante detenernos hoy en este concepto.
Hablar de gaslighting cuando has tenido una conversación incómoda o un desacuerdo con alguien es incorrecto e inadecuado. El gasligthing es una técnica de manipulación que se aplica repetidamente a una persona y se hace intencionalmente. El gaslighting puede ocurrir en todo tipo de relaciones no solo en la amorosas. Si bien lo vemos con más frecuencia en las relaciones románticas también se ve en otros tipos de relaciones como vínculos familiares, amistades o con figuras de autoridad.
¿Cómo podemos saber si estamos siendo sometidos/as al gasligthing o luz de gas?
Aquí tienes algunas conductas que debes tener en cuenta:
- Cuestionar tu percepción de la realidad. La otra persona pone en duda algo que realmente sucedió aunque estés seguro. Incluso puede llegar a negar rotundamente que algo haya sucedido o sea verdad. Por ejemplo, puede decir “No, no sucedió de esta manera”, “Debes haberlo soñado”. El otro se suele mostrar muy obstinado en su versión de los hechos, lo que te hace dudar después de un tiempo sobre si lo que piensas es cierto.
- Manipulación emocional. La otra persona rompe tu confianza o autoestima llamándote la atención sobre tu comportamiento, pensamientos y emociones. Cuando muestras enojo, tristeza, frustración o de alguna manera estableces un límite, te castigará diciendo cosas como “Siempre eres tan sensible”, “Pareces loco” o “Lo que dices no tiene sentido”. Como resultado, te hacen sentir mal por sentir o pensar de cierta manera, aunque tu propia experiencia sea válida.
- Mentir y negar. Un gaslighter constantemente intenta socavarte pretendiendo que las cosas no son ciertas, negando acciones y cosas que sabes que ha hecho. Puede afirmar “Nunca he hecho eso” o “Estás inventando cosas”. Evitar la responsabilidad es su segunda naturaleza y cada vez que supuestamente le pones entre la espada y la pared arremete contra ti.
- Jugar al juego de la culpa. Cuando ocurre algo negativo de lo que es responsables, que ha sido causado por él o ella, nunca asume su responsabilidad. Es más, culpa a otra persona, a ti o a cualquier otra cosa que esté fuera de su control y le exima de responsabilidad. Pueden decir cosas como “Está bien, pero no tuve elección” o “Bueno, tú eres responsable de cómo sucedió todo” o “Si tu no hubieras…”
- Hablar mal de ti a los demás. Lo principal que quiere hacer un gaslighter es desacreditar quién eres para que te vuelvas más dependiente y más fácil de controlar. Parte de esto significa cambiar la narrativa y cómo eres percibido por los demás. Hablarán con otros y dirán cosas como “Ella/Él no sabe cómo es realmente” o “Ella/Él está un poco loca/o, no le creas” o “No te lo creas, es muy…” o “No te puedes fiar”.
- Hablar dulcemente y usar comunicación pasivo-agresiva. Puede ocultar sus malas intenciones o acciones haciéndote cuestionar sus motivos. Esto a menudo significa usar tus sentimientos o emociones en tu contra, como decir cosas como “¡Pero te amo! Nunca te engañaría, ¿lo sabes, verdad?”. Como resultado, podrías pensar que hicieron las cosas por accidente o te preguntas si sucedió en realidad.

¿Por qué el gaslighting es tan dañino?
En nuestras relaciones buscamos constantemente la aprobación y validación de nuestros sentimientos, pensamientos y acciones. Las personas que amamos nos importan. Por eso el gaslighting puede ser muy eficaz. En muchos casos es sutil y a veces preferimos no respetar nuestros propios límites para complacer a otros y ser validados. Mientras les gustes, ¿verdad?
El problema es que al principio puede que pienses que tú lo sabes mejor y simplemente los dejas estar, aunque esté negando algo de lo que estás seguro/a. Especialmente cuando se trata de tu pareja quieres que las cosas vayan bien. Así que, aunque al principio puedas estar de acuerdo en no estar de acuerdo, la pendiente resbaladiza puede llevar a una persona a dudar de sí misma. Todos tenemos nuestras inseguridades y tenemos miedo de perder a las personas que amamos. Llegamos a límites insospechados para mantenerlas, incluso si esto significa desconfiar de nosotros mismos. Quieres confiar en ellos y creerles, porque te aman, ¿verdad? Esto nos mantiene en una espiral en la que aumenta nuestra inseguridad y otorga poder al otro.
¿Qué hacer cuando ocurre el gaslighting?
Todos tenemos conflictos y diferencias de opinión, ¡esto no es lo mismo que el gaslighting! No construyas muros y descartes completamente a las personas que te rodean. Habla con un profesional de salud mental, considera la terapia de pareja. A veces los gaslighters también tienen sus propios problemas y desean sanar de su comportamiento patológico. Aparte de esto, por supuesto es importante asegurarte de proteger tu propia salud mental. Algunos consejos generales que pueden ayudarte a protegerte de las personas que te hacen gaslighting:
- Confía en ti mismo. Nunca dejes que alguien cuestione tu integridad o sentimientos. Claro, la discusión siempre es posible y eres humano. Podrías recordar las cosas de manera diferente o tener dudas. Todos tienen eso. Pero has de saber que eres la única persona que siente tus emociones desde adentro por lo que nadie puede cuestionar eso. No dejes que otros te digan cómo sentirte o te hagan dudar de la validez de tus sentimientos.
- Establece límites. Si las personas te hacen hacer cosas que realmente no quieres hacer o constantemente empujan tus límites, protégete. Todos necesitamos ayuda de los demás y no podemos hacer todo solos, pero tus necesidades y deseos son tan válidos e importantes como los de cualquier otra persona. Si sigues poniéndote en segundo lugar, tu salud mental se verá comprometida en cierta medida.
- Protege tu identidad. El gaslighting y el abuso constante pueden hundirte por completo. Corroen tu cordura y personalidad. Asegúrate de no depender de nadie para las cosas que haces en la vida. Ten tus propios pasatiempos. Haz cosas solo/a. Crea y mantén tu propio estilo y toma tus propias decisiones.
- Registra la evidencia. Si el/la gaslighter no se detiene y sigue negando que las cosas sucedieron, trata de escribir las cosas, guarda mensajes de texto intercambiados o cualquier otro medio (dentro de los límites legales, por supuesto) que pueda probar al menos para ti mismo/a que tienes razón y que no estás loco/a en absoluto.
Si nada de esto funciona, dejar una relación o situación abusiva siempre es una opción. Hay ayuda disponible y no tienes que estar solo/a.
Autor: Alf Lookkertsen
Web: The Present Psycologist
https://thepresentpsychologist.substack.com/p/issue-52-gaslighting-explained

