Un tono más suave

Publicado en: Amabilidad, Blog

Por Rick Hanson

 

Lingüistas como Deborah Tannen han señalado que la mayoría de las comunicaciones tienen tres elementos:

  • Contenido explícito: ‘No hay leche en la nevera’
  • Subtexto emocional: Puede ser irritación, culpa, acusación.
  • Una declaración implícita sobre la naturaleza de la relación: Quizá una persona critique o mande sobre alguien.

Muchos estudios han encontrado que el segundo y el tercer elemento, que generalmente definimos como tono, suelen ser los que tienen mayor impacto en el resultado de una interacción. Dado que una relación se construye a partir de interacciones, el peso acumulado del tono que utilizas tiene grandes efectos.

En particular debido al sesgo negativo del cerebro, que es como Velcro para experiencias desagradables pero Teflón para las agradables, un tono repetidamente crítico, sarcástico, decepcionado, preocupado o de reproche puede realmente sacudir una relación; así, el trabajo de John y Julie Gottman ha mostrado que normalmente se necesitan varias interacciones positivas para compensar una sola negativa.

 

¿Qué podemos hacer?

Sé consciente del tono: Estate atento a tonos negativos innecesarios, tanto los tuyos como los de los demás. Cuando aparezcan, incluso en formas leves como un gesto de molestia, exasperación o un sutil menosprecio, observa los resultados. Además, haz un seguimiento de los resultados de tonos neutros o positivos.

Considera tus verdaderos propósitos: En una interacción, pregúntate si estás ahí para tener la razón, mostrarle a la otra persona que está equivocada, desahogarte o actuar desde tu agenda encubierta; estas intenciones subyacentes conducirán a un tono problemático. En su lugar, intenta centrarte en intenciones más positivas, como descubrir qué sucedió realmente en una situación, hablar desde el corazón, ser empático/a, fortalecer la relación o resolver un problema práctico.

Establece una buena base: Primero, intenta establecer un marco de relación y buena voluntad, y deja claro que no estás tratando de mandar o imponerte sobre la otra persona. No necesitas la cooperación de la otra persona para centrarte unilateralmente, clarificar en tu mente lo que quieres decir, abrir tu corazón, encontrar buenos deseos y tomarte un poco de tiempo para establecer un marco relacional consciente y amable antes de abordar un tema.

Te cuidado con la ira: La ira tiene su espacio y su momento, te alerta sobre injusticias y te da energía para enfrentarlas, y para hacer saber a otros que te sientes molesto/a o simplemente enojado/a. Pero cómo expresas tu enojo puede tener muchos impactos no deseados. Los humanos evolucionamos para reaccionar con rapidez e intensidad a los tonos de ira porque tienen señales de amenaza; solo date cuenta cómo el bullicio de fondo en un restaurante se calma cuando se escucha una voz enfadada.

Así que cálmate, haz algunas exhalaciones largas para calmar tu cuerpo, pon la situación en perspectiva e intenta llegar a los sentimientos más suaves y vulnerables debajo de la ira. Luego elige tus palabras cuidadosamente y nombra lo que sientes debajo de la ira sin culpar a la otra persona (por ejemplo, “cuando no hay leche en la nevera siento que no estás pensando en cómo me afecta que te hayas bebido toda la leche”). Recuerda que descargar tu ira en otros, incluso a través de pequeñas puyas, también te perjudica a ti, y a veces más que a ellos. Como dice el proverbio, enfadarse con otros es como lanzarles carbones con las manos desnudas: ambos se queman.

Relaja tu cuerpo: Relaja tus ojos, garganta y corazón. Esto suavizará naturalmente tu tono.

No uses un lenguaje incendiario: Las exageraciones, acusaciones, búsqueda de culpables, palabras como “nunca” o “siempre”, insultos, juramentos, amenazas alarmantes, patologizar (por ejemplo: “tienes un trastorno de personalidad”) y golpes bajos (por ejemplo, “eres igual que tu padre”) son como gasolina en esos carbones calientes. En su lugar, usa palabras que sean precisas y no provocativas. Imagina que estás siendo grabado el vídeo y que las personas a las que aprecias lo verán después; no digas nada de lo que te vayas a arrepentir.

Di lo que necesita ser dicho: Un tono razonable y civil promueve la honestidad y la asertividad porque entonces no necesitas luchar batallas secundarias ni retroceder para limpiar un destrozo. Pero si un tono más suave sustituye la defensa de tus propios derechos, eso no es bueno para nadie, así que sigue comunicándote.

¡Que tus buenas interacciones construyan grandes relaciones!

 

Traducción: Laura Junquero

Artículo original: https://rickhanson.com/try-a-softer-tone/