Perdonar: 10 claves para conseguirlo

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No es fácil perdonar cuando nuestros sentimientos han sido heridos. Pero guardar el rencor y aferrarse a él te hará sentirte peor – y no solo emocionalmente. El resentimiento puede aumentar la presión arterial y desencadenar la liberación de sustancias químicas relacionadas con el estrés que te pueden llevar a enfermar. La simple verdad es que el rencor no lleva a ninguna parte. Como dice el refrán: “No perdonar es como tomar veneno y esperar que la otra persona se muera”.

Es paradójico pero cuando te han hecho daño, el perdón es lo único que puede proporcionar alivio del sufrimiento. ¿Te parece mentira? Sigue leyendo para saber cómo perdonar a los demás (y a ti mismo/a) puede ayudarte a llevar la pesada carga del resentimiento y experimentar más libertad.

perdonar

1. Entiende el perdón

No te fuerces a perdonar de inmediato. Antes piensa en qué es lo que te pides a ti mismo/a, qué depende de ti. Perdonar no quiere decir que vas a olvidar lo que pasó o que el que te hizo daño no tiene ninguna culpa. Es hacer una elección consciente para liberarte de la carga,  el dolor y el estrés de alimentar el rencor.

2. Siente tu dolor

El dolor es profundo, aunque a primera vista no parece tener tanto impacto. Es muy importante permitirte a ti mismo/a a reconocer y honrar ese dolor que es tan real para ti. Date cuenta en qué parte de tu cuerpo lo sientes y pregúntate: “¿Qué necesito ahora?” Quizás necesites más tiempo, hacer algo por ti mismo/a o sentir apoyo. Darle espacio a tu dolor puede ayudarte a saber mejor si estás preparado/a para liberarlo de tu corazón y mente.

3. Nómbralo

No importa si el daño te lo has hecho tu u otra persona. Sé sincero/a contigo y nombra los sentimientos que llevas dentro. Pueden ser culpa, pena, vergüenza, dolor, desorden o ira. En el momento que decidas perdonar, cualquiera de estos sentimientos puede salir a flote con toda su fuerza. Un estudio en la UCLA descubrió que cuando nombras tu experiencia emocional, se reduce el volumen de tu amígdala, el centro emocional del cerebro, y devuelve recursos a tu corteza prefrontal, la parte racional de tu cerebro. De esta manera, al nombrar los sentimientos, creas espacio y no te saturas.

4. Suéltalo

Mantener tus sentimientos encerrados en una botella solo crea estrés añadido a tu cuerpo y mente. Aunque es difícil lidiar con el recuerdo, intenta compartir cómo te sientes. Puedes escribirlo, contarlo a un amigo o a un profesional. Compartirlo ayuda a expandir tu perspectiva y quizás te ayude a ver lo que pasó de otra manera.

5. Cambia la perspectiva

Si es posible, intenta cambiar tu perspectiva. En lugar de ser la víctima, conviértete en la otra persona. Por ejemplo, piensa en su vida y lo que pudo haberle llevado a hacerte daño. Es complicado, pero recuerda, no estás olvidando lo que pasó. Es solo un ejercicio de intentar ver que, como humanos, estamos profundamente influenciados por nuestros propios traumas y experiencias en la vida. Éstas están estrechamente ligadas a nuestra manera de interactuar con el mundo. Si eres capaz de hacerlo, la compasión tenderá a fluir de forma natural desde esta perspectiva de entendimiento.

6. Recuerda que no eres ni el/la primero/a, ni el/la último/a

Cuando hieren tus sentimientos, es fácil pensar que eres la única persona que ha sentido este dolor. De hecho, es probable que esta transgresión (o una similar ) se haya hecho muchas, quizás millones de veces antes a lo largo de la historia de la humanidad. Equivocarse es una parte de nuestra experiencia compartida. Acordarte de que no eres la única persona sintiéndose de esta manera puede ayudarte a dejar de lado el rencor.

7. Sé paciente. El perdón se toma su tiempo.

Perdonar no es una solución fácil y rápida. Es un proceso, así que sé paciente. Si se trata de algún daño menor el perdón puede llegar rápidamente, pero a veces puede tardar años. Sé amable contigo mismo/a durante el proceso, toma respiros profundos y continua desde lo más pequeño hacia los sentimientos más intensos. 

8. Deja de culpar

Ya sabemos que quejarse de vez en cuando a algún/a amigo/a puede aliviar el dolor. A la miseria le encanta estar acompañada ¿no? Bueno, no exactamente. La investigadora Brené Brown, autora de “Crecer fuerte”, afirma: “Culpar es una forma de descargar el dolor y la incomodidad”. Nos da un falso sentimiento de control, pero inevitablemente atrae la negatividad a nuestra mente, incrementa el estrés y arruina las relaciones.

9. Practica más Mindfulness

Un estudio reciente anotó algunos datos curiosos. De los 94 adultos/as encuestados/as, todos/as ellos/as engañados/as por sus parejas, descubrieron una correlación entre los rasgos de la Atención Plena y el perdón. En otra palabras, se puede decir que cuanto más practiques el Mindfulness, más fortalecerás tu capacidad de perdonar.

10. Encuentra sentido y fuerza a través de tu dolor

A medida que lidias con el dolor, aumentas y fortaleces tus habilidades en autocompasión, coraje y empatía. Estas habilidades inevitablemente te harán más fuerte en todos los aspectos.

Incluso en las circunstancias más horribles y dolorosas, tenemos la libertad de darle sentido a la vida, un poderoso agente de curación” – Victor Frankl.

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Imágen: Colleen MacIsaac

Traducción: Klavdia Sokolarska