Mindfulness en la vida cotidiana

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Existen días en los que el destino parece ir en contra de nuestro deseo de sentarnos y meditar formalmente aunque sea durante pocos minutos. Pero la práctica informal nos enseña que podemos dotar de Mindfulness incluso los días más ajetreados. ¿Sabías que todo momento puede ser mindful?  Aquí te proponemos algunas ideas que puedes llevar a la práctica.

  1. Comienza el día despacio

Antes de activar tu mente y empezar a organizar el día o revisar las tareas que tienes pendientes te proponemos esperar un poco. Levantarse con atención plena… antes de salir de la cama, siente tu cuerpo un momento, nota el peso de la ropa, de su roce… levántate poco a poco siendo consciente de tus movimientos… mira por la ventana al nuevo día, observa la luz, el paisaje de tu calle…

Aprovecha este momento delante del espejo para mirarte con curiosidad, deja que sea un momento mindfulness, sin juzgar, ni opinar sobre lo que ves, simplemente mírate como mirarías a alguien a quien amas y quizá puedas saludarte con cariño.

Durante la ducha, cuando te lavas los dientes, cuando te pones crema, etc. detente un momento y observa con atención plena todas las sensaciones que surgen de esas acciones. Ya tendrás tiempo para pensar en lo que se avecina hoy.

  1. Saborea el desayuno.

Mientras estás tomando tu brebaje favorito de la mañana, podrás saborearlo y disfrutarlo mejor si entre trago y trago te paras a notar las sensaciones que estás experimentando. Sentir la taza en tus manos, su temperatura, el movimiento de llevarla a tu boca, las sensaciones al saborear y tragar,  las sensaciones que quedan después en tu cuerpo.

Esto es otra manera de traer Mindfulness en la vida cotidiana. Este pequeño gesto hacia ti mismo/a te ayudará a ajustar el “tono” de tu día cultivando ese estado de presencia y apertura. 

  1. Anda o muévete con atención plena.

En algún momento del día, aunque sea durante un corto periodo de tiempo mientras vas al trabajo o vuelves a casa, date cuenta de cada paso que estés dando. La sensación del contacto de tus pies con el suelo, la sensación de levantar el pie, cambiar el punto de equilibrio y volver a colocarlo en el suelo. Si tienes tiempo para dar un paseo más prolongado, estarías realizando un buen ejercicio mientras dejas de lado las preocupaciones y te centras en tu cuerpo. Y si estás de camino a una clase de yoga, al gimnasio o natación, ¡mucho mejor!

Los momentos de espera, las colas….los puedes aprovechar para conectar con las sensaciones corporales y desde ahí observar qué hace tu mente y cómo están tus emociones de manera que aumentas tu consciencia y puedes así soltar, dejar ir lo que no necesitas en ese momento.

  1. Come con gratitud

Mientras almuerzas, tomas algo o cenas, párate un momento para darte cuenta de todas las personas y toda la energía que han contribuido a que tu puedas disponer de ese alimento en ese momento. Date cuenta de cómo el simple hecho de comer te conecta con gran parte de la humanidad y la naturaleza.

Y quizá puedas probar a agradecer el hecho de tener comida. Este pequeño gesto de gratitud te ayudará a disfrutar mucho más de la comida y experimentar mejor su olor, textura y sabor. En ciertas ocasiones podemos pensar en la comida como algo necesario para el cuerpo y comemos en piloto automático sin darnos cuenta de la riqueza de ese momento. Si estás comiendo junto a otras personas, mira a ver si puedes ayudarles a tomarse un descanso de los dispositivos móviles.

  1. Calma antes de dormir

Tómate un momento con tus pies en el suelo antes de acostarte por completo. Necesitas solo 3-5 minutos para notar tu respiración, tus pensamientos, dejarles disolverse y volver a la respiración. Ahora puedes descansar.

 

Recuerda que Mindfulness no es solo vivir en el presente sino hacerlo con una actitud de aceptación, amabilidad y bondad hacia uno/a mismo/ y hacia los acontecimientos.

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