Las Navidades con Mindfulness

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A veces las Navidades están ligadas a una emoción: estrés. En lugar de buscar paz y amor, nos esforzamos más en seguir cuerdos/as. No todos los familiares y amigos/as se llevan bien, los planes que hacemos se aplazan y la cena se acaba quemando. Es un campo de minas emocional.

Navidades

Rara vez se cumplen nuestras expectativas sobre cómo vamos a pasar las Navidades y cómo se va a desarrollar esta época del año.

Es fácil quedarse atrapado/a en la red de la “mente comparativa”. Muchos/as pensamos: “Así es como están las cosas. Y así es como me imagino que tienen que ser”. Nos esforzamos en recrear imágenes de vacaciones increíbles y esto nos agota. Los programas de televisión, películas, publicaciones en redes sociales y publicidad navideña nos estresan todavía más. El consumismo en sí nos hace infelices, hambrientos e inquietos.

En lugar de buscar la perfección y entrar en pánico por cada detalle que no se cumple, podemos utilizar las Navidades para apreciar activamente a todo y todos/as los/las que nos rodean. Podemos disfrutar de estos momentos y encontrar la gracia en los momentos que realmente no la tienen.

Dejar atrás las expectativas nos abre nuevas oportunidades de disfrutar y conectar con los/las demás.

Aquí tenemos una práctica para disminuir el estrés navideño.

  • Empieza tomando unas respiraciones profundas para tranquilizar la mente y el cuerpo. Las prácticas de Mindfulness nos dan la oportunidad de construir la habilidad de observar sin ser reactivos como de costumbre. Nos tomamos un descanso del estrés navideño por unos momentos.
  • Nótalo. Nota todo lo que ocurre a tu alrededor ahora mismo, y luego vuelve a la respiración. Aunque te encuentres estresado/a, relajado/a o cualquier cosa, deja que fluya por un momento. Sin juzgar, sin esperar nada. Simplemente nota todo y vuelve a sentir la respiración.
  • Ahora imagina las siguientes semanas. Date tiempo para notar lo que te viene a la cabeza al pensar en las Navidades. ¿Cómo se siente tu cuerpo? ¿Está tenso, incómodo, agotado? Nótalo y déjalo ir. Vuelve a la respiración.
  • Etiqueta las emociones. ¿Cómo te sientes? A lo mejor hay una mezcla de emoción, alegría, miedo y cansancio. ¿A dónde van tus pensamientos? Quizás hay una tormenta de imágenes de cómo deberían desarrollarse los acontecimientos mezclados con estrés de lo que es factible, planes sobre fiestas, regalos o viajes.
  • Relájate en la respiración. Ahora mismo no hay nada que hacer, no hace falta ser nadie, ni ir a ningún sitio. En este momento estar sentado/a es lo único que importa. Actuar y pensar pertenecen a otro momento. Ahora no. Ahora mismo no hay espacio para el estrés. Fíjate en tu siguiente respiración.
  • Piensa en alguien que te importa. Ahora tómate un tiempo para fijarte en tus amigos y en tu familia. Imagínalos. Deséales el bien: paz, amor, salud.
  • Ahora fíjate en ti. Quizás es una época de estrés. Deséate lo mismo que le deseaste a tu familia: felicidad, paz, tranquilidad. Déjate disfrutar y agradece lo que se viene a tu mente.
  • Practica para soltar las cosas. La imagen de la comida quemada o la tormenta que te impedirá cumplir tu plan… son solo pensamientos. Etiquétalos si quieres. No te preocupes tanto por ellos. Piensa y vuelve a respirar.

Permite que las Navidades fluyan. Aprovecha todo aquello que te hace sentir agradecido/a. Disfrútalo. Planea lo que se pueda planear y deja fluir el resto de cosas. Céntrate en todo lo que es importante para ti y saca lo mejor de esta época del año.

¡Felices Fiestas!

 

Texto original: Enlace

Imágen: angelinachirkova

Traducción: Klavdia Sokolarska