Lo que la Atención Plena o Mindfulness no es

Quizá debido al origen no occidental de las prácticas de Mindfulness o Atención Plena, en muchas ocasiones aparecen rodeadas de un halo de imágenes exóticas y de ideas extrañas o junto a otra serie de prácticas un tanto “esotéricas” que generan, en el mejor de los casos, confusión. Esto hace que muchas personas tengan dudas a cerca de su propia práctica de la Atención Plena y otras muchas rechacen incluso acercarse a ellas.

Es por esto que me parece interesante aclarar, en la medida de lo posible, algunas ideas que circulan alrededor de la práctica de Mindfulness y que de vez en cuando escucho entre los participantes (normalmente principiantes) de mis talleres, siguiendo la exposición que hace Ronald D. Siegel en su libro “La solución Mindfulness”, 2012, a quien he tenido el placer de escuchar en persona en varias ocasiones.

La Atención Plena o Mindfulness…

  • No es tener la mente en blanco

Hay practicas meditativas cuyo objetivo es concentrarse completamente en un objeto con la intención de vaciar la mente de todo contenido pero esta no es la intención de la práctica de Mindfulness. Por el contrario, con las prácticas de atención plena lo que pretendemos es centrarnos en lo que está haciendo la mente en cada momento. Es decir, darnos cuenta de que estamos pensando cuando estamos pensando. Esto nos ofrece una nueva perspectiva, nos damos cuenta de que nuestros pensamientos son sólo eso, pensamientos y que no reflejan exactamente la realidad. Aprendemos a soltar algunos pensamientos que nos hacían daño y nos damos cuenta de que tratar de rechazar, reprimir o bloquear un pensamiento es inútil, por lo que dejamos de luchar con ellos. La práctica de Mindfulness nos ayuda a ver claramente los pensamientos, es decir, desarrollamos la habilidad de la METACOGNICIÓN.

  • No es renunciar a nuestras emociones

Algunas personas se acercan al Mindfulness cuando están pasando por momentos difíciles en sus vidas, momentos de sufrimiento emocional, con la esperanza de aliviar sus emociones dolorosas. Sin embargo el efecto de la práctica de Mindfulness es el contrario. Al desarrollar la capacidad de ser conscientes de todo lo que nos ocurre también estamos más receptivos a nuestro propio mundo emocional, por lo que nos volvemos más sensibles. Es más, nos descubrimos también cuando tratamos de “evitar” nuestro malestar emocional con distracción o cualquier estrategia de evitación.

  • No es apartarnos de la vida

Algunas personas piensan que, debido a la relación de la meditación con el budismo y a que gran parte de su difusión en occidente ha sido llevada a cabo por monjes, monjas, lamas, etc, éstas prácticas implican retirarse de una vida plena y rica en el plano interpersonal. ¡Nada más alejado de la realidad!. La práctica del Mindulness o Atención Plena nos pone en la onda de los demás y nos permite sentirnos mucho más interconectados e interrelacionados, no sólo con las personas que nos rodean sino con todos los seres con los que compartimos nuestro tiempo de vida. Nuestras mentes se sintonizan plenamente con el mundo interpersonal.

  • No es buscar la beatitud

Practicar no está ausente de contrariedades. Nos inquietamos al descubrir que nuestra mente sigue divagando tras tiempo de práctica (“todos parecen disfrutar de paz menos yo”)…De vez en cuando puede que consigas algún estado o momento “especial”, si esto sucede, lo que la práctica de Mindfulness nos enseña es que hay que dejarlo ir tal como ha llegado. Ni pretendemos alcanzar, mantener o alargar los estados placenteros ni pretendemos evitar, rechazar, eliminar los estados displacenteros. Aprendemos a estar con lo que surja, con aceptación.

  • No es rehuir el dolor

En vez de escapar del dolor, las prácticas de la plena conciencia nos ayudan a aumentar nuestra capacidad para experimentarlo. Aprendemos deliberadamente a no evitarlo y al permitir nuestras sensaciones dolorosas descubrimos que nuestra capacidad para estar con él aumenta y que el dolor es diferente del sufrimiento que generamos al tratar de eliminarlo. Cuando practicamos reaccionar al dolor con aceptación en vez de con resistencia, protesta o evitación éste disminuye.

  • No es convertirnos a una nueva religión

La práctica de la Atención Plena no es una cuestión de fe. Se trata más bien de probar las prácticas y ver si las enseñanzas encajan con nuestra propia experiencia, con los efectos que tienen en nuestras vidas. Los beneficios derivados de la práctica de Mindfulness están ampliamente respaldados por la investigación científica. Encontramos en éstas prácticas apoyo para el crecimiento personal tanto espiritual como psicológico.

 

Si quieres hacer algún comentario sobre este artículo no dudes en escribirme. Gracias!

Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Share on LinkedIn

Deja un comentario